miércoles, 28 de marzo de 2012

UN AÑO MAS JUNTO A TI SEÑOR


En este año de 2012 cumpliré junto a tí 29 años. Han sido 29 años de sensaciones, de experiencias y de muchas cosas más que no se pueden explicar con palabras.

Te he acompañado de Penitente, con la bendita túnica que la Hermandad me prestó por primera vez y que con mimo cuidaba y deseaba recoger todos los años en aquella pequeña secretaría, ya que mi madre, por aquellos tiempos, no podía comprarme una nueva.

Llegó el gran día en que me compré la túnica nueva, mi primera túnica en propiedad, esa que todavía conservo colgada de una percha, perfumada con azahar, gastada por el tiempo, los lavados, la cera y con el terciopelo gastado por la parte de la boca, debido a la respiración y al sudor. Esa túnica que casi siempre iba penitente en tu cortejo, en el de misterio y que, al cabo de los años te acompaño con la bandera de María Santísima tras la banda todos los Lunes Santo.

Había una cosa que me llamaba la atención por año que pasaba y era a aquel grupo de Hermanos que con más corazón que fuerza te llevaban de mármol a mármol y los cuales me fueron conquistando hasta que llegó el gran día en el que me pude meter bajo tus trabajaderas. ¡¡¡¡BENDITO AÑO 95!!!.

Han sido muchos años llevándote y aliviando tu dolor, siendo tu Cirineo en los pasos costaleros a las ordenes del Chapa y de Domingo. Pero llegó el día en que todo se acabó....... se acabó bajo el palo. Se acabó viendo como te coronaste como Rey en Madrid, como conquistaste al mundo entero con tu sencillez y humildad, con tu misericordia y bondad.

Ahora, a mi vida ha llegado una nueva etapa, otra vez junto a tí, pudiendo estar cerca de mis compañeros de fatigas e intentando mejorar día a día aquello que muchos me enseñaron entre ellos y sin querer olvidarme de nadie, de mi amigo José Manuel, que creo que ha marcado mi corazón y mis recuerdos para siempre.

No se cuanto durará este sueño, cuanto tiempo querrás tenerme tan cerca de tí pero te aseguro que cuando termine, volveré con mi bendita túnica a acompañarte, vestido de penitente, guiando tus pasos con mi cirio para que nunca te pierdas de Santa Ana, tu casa, nuestra casa. 

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